La aplicación del protocolo contra la violencia sexual aplicada por la discoteca Sutton, clave en el ‘Caso Dani Alves’

La aplicación del protocolo contra la violencia sexual aplicada por la discoteca Sutton, clave en el ‘Caso Dani Alves’

El caso de Dani Alves, en prisión provisional por una presunta agresión sexual en la discoteca Sutton de Barcelona, ha puesto el foco sobre el protocolo contra la violencia sexual de los locales de ocio nocturno ideado por el consistorio catalán en 2018. No es obligatorio, pero ya hay más de 39 locales adscritos a él.

La concienciación y la formación del personal de este tipo de locales pasa por el protocolo «No callamos«, una guía para actuar ante agresiones que diferencia entre agresión sexual, violación, abuso sexual y acoso sexual y que el portero de la discoteca donde sucedieron los hechos aplicó a conciencia y fue clave para la actuación inmediata de las autoridades.

En este caso, la joven que ha denunciado al ex futbolista del Barça, comunicó a uno de los porteros todo lo que le había ocurrido. Éste inmediatamente habría buscado al jefe de sala con competencias para tomar la decisión y activaron el protocolo.

Los Mossos d’Escuadra, alertados por la llamada de los responsables dentro de la discoteca, se personaron en el local sólo unos minutos después.

Atención prioritaria a la persona agredida

La implementación de estas medidas fue clave para que la víctima estuviera atendida en todo momento. Ese es el primero de los puntos donde «la persona agredida no puede estar sola y debe recibir la atención, la información y el acompañamiento necesarios y que pueda decidir sobre sus actos».

Respetar su capacidad de decisión

Con respecto a las decisiones de la persona agredida, es imprescindible «respetar su capacidad de decisión» y hacer todo lo posible para que «reciba la información necesaria y el asesoramiento correcto», y que siempre se tenga en cuenta que «la última decisión la tiene que tomar la persona que ha sido agredida, incluso cuando parezca incomprensible».

Actitud de rechazo al agresor

La guía incide en que «hay que evitar las muestras de complicidad con el agresor, aunque sea para rebajar la tensión». Es importante mostrar un «rechazo claro hacia su actitud e involucrar al entorno del agresor en este mismo rechazo».

Que disponga de toda la información

También aclara que «hay que respetar la intimidad de la persona agredida, pero también la presunción de inocencia de la persona acusada de agresión. Por este motivo, es recomendable «no dar información que no proceda de fuentes fiables».

No centrarse en posibles procedimientos legales

El protocolo también tiene en cuenta que los procesos penales que se derivan de una denuncia de agresión sexual «son complejos, duros para la persona agredida» y muy a menudo «no acaban de la manera deseada por la misma víctima». Eso puede generar frustración en la persona agredida y, por este motivo, «hay que explicar y tener en cuenta que existen otras vías de tratamiento de la situación y dar importancia al proceso de recuperación de la persona agredida».

Deja una respuesta